A veces recorres kilómetros y kilómetros buscando la foto. El momento muchas veces irrepetible que forman nubes de caprichosas formas y que ese sol de última hora se encarga de colorear. Buscando esos paisajes que únicamente parecen existir en las revistas de viajes o los momentos únicos que a veces creamos las personas con nuestras idas y venidas, nuestros actos, nuestros comportamientos. Muchas veces los kilómetros recorridos son estériles, la búsqueda de esas escenas o lugares es en balde y vuelves a casa sin la ansiada imagen. Otras la búsqueda es en tu propia mente. Persiguiendo esa composición que una vez creada y fotografiada sea capaz de transmitir una idea, un concepto o una sensación de un golpe de vista. La recompensa viene cuando consigues una imagen que atrape a los demás aunque solo sean unos breves segundos.